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Boletín de la Comisión Pew sobre las Ballenas
 
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Volume 137 Número 5 - Viernes, 13 de febrero de 2009
REUNIÓN DE LA COMISIÓN PEW SOBRE LA CONSERVACIÓN DE LAS BALLENAS EN EL SIGLO XXI
9 AL 10 DE FEBRERO DE 2009
La Comisión Pew sobre la Conservación de las Ballenas en el siglo XXI se reunió el 9 y 10 de febrero en Lisboa, Portugal. Esta reunión fue patrocinada por el Fondo Fiduciario Benéfico Pew y fue organizada por la Fundación Luso-Americana para el Desarrollo (FLAD). Se trató de la tercera reunión del Proyecto Pew sobre la Conservación de las Ballenas. Entre los acontecimientos que ocurrieron antes de esta reunión se incluyen el “Simposio Pew sobre la Conservación de las ballenas en el siglo XXI” organizado en Nueva York, Estados Unidos, en abril de 2007, y un simposio sobre “Cambiar el clima para las ballenas - ¿Existen un camino común?” celebrado en Tokio, Japón, en enero de 2008.

La Comisión Pew sobre las Ballenas fue creada para hacer avanzar la búsqueda de las soluciones que permitan mejorar la conservación de las ballenas y ayudar a la Comisión Ballenera Internacional (CBI) a solucionar algunas cuestiones complejas de su mandato. La Comisión Pew sobre las Ballenas está compuesta por eminentes individuos que poseen una extensa experiencia en política y en diplomacia internacional, y representan las distintas posiciones del debate.

La reunión de Lisboa reunió a trece miembros de la Comisión Pew sobre las Ballenas y alrededor de 25 observadores que representaban la sociedad civil, la academia y de los países miembros del CBI. Los participantes analizaron soluciones diplomáticas y ámbitos de acuerdo y desacuerdo en relación con la CBI y su instrumento constitutivo, la Convención Internacional para la Reglamentación de la Caza de Ballenas (CIRCB). Los debates fueron resumidos en un informe del Presidente que, si se logra un consenso en las consultas que se realizarán después de la reunión, podría convertirse en el informe de la Comisión Pew sobre las Ballenas. El informe se pondrá a disposición de todos los Gobiernos y de todas las partes involucradas que se interesan por la conservación de las ballenas, a través del sitio web de la Comisión Pew sobre las Ballenas.

A pesar de la fuerza de algunas de las posiciones sostenidas a ambos lados del debate, durante la reunión se llegó a un consenso sobre una serie de cuestiones importantes. Por ejemplo, se acordó que el mejor medio para avanzar sería abstenerse de redactar un nuevo convenio y, en cambio, desarrollar un protocolo para el Convenio actual, lo que permitiría modernizar tanto a la CBI como al CIRCB. También hubo consenso sobre la necesidad de una participación de alto nivel en las reuniones anuales del CBI para hacer avanzar los debates. Entre las áreas en desacuerdo se incluyen la posibilidad de autorizar oficialmente la caza costera de ballenas en pequeña escala en Japón, el fin de las actividades de caza a la ballena en los mares meridionales, y la posibilidad de colocar la caza científica de ballenas bajo la autoridad del Comité Científico de la CBI, en lugar de bajo la autoridad individual de cada país.

BREVE HISTORIA DE LA CONSERVACIÓN DE LAS BALLENAS EN EL CONTEXTO DE LA COMISIÓN BALLENERA INTERNACIONAL

Varias poblaciones de grandes ballenas corren grandes peligros y cuentan con 500 o menos individuos, de muchas otras solo quedan fracciones de lo que fueron sus niveles originales de población. La causa primaria de esta situación es la caza comercial de ballenas, que comenzó a principios de la Edad Media y concluyó oficialmente en 1986, cuando la moratoria sobre la caza de ballenas, adoptada en 1982 por la Comisión Ballenera Internacional (CBI), entró en vigor. Los intensos esfuerzos de caza de ballenas a fines de los años 60, cuando cerca de 70.000 ballenas eran capturadas anualmente, fueron especialmente críticos para muchas especies. La caza de ballenas aún se da hoy, ya se como forma de subsistencia de pueblos aborígenes, como caza con fines científicos o bajo objeción oficial a la moratoria de 1982.

La Convención Internacional de 1946 para la Regulación de la Caza de Ballenas (CIRCB) actualmente regula la caza de ballenas. Su propósito es “velar por la adecuada conservación de las existencias de ballenas y hacer posible el ordenado desarrollo de la industria de caza de ballenas”. En 1949, tras su entrada en vigor, la Convención estableció la CIRCB. La principal función de la CIRCB es mantener bajo revisión y revisar cuando sea necesario el Cronograma de la Convención, que especifica medidas para regular la caza de ballenas. Estas medidas, entre otras cosas: velan la completa protección de ciertas especies o existencias; designan áreas específicas como santuarios de ballenas; establecen límites sobre el número y el tamaño de ballenas a capturar; prescriben la apertura y el cierre de las temporadas de caza de ballenas y las áreas en donde se las puede cazar; y prohíben la captura de crías que están amamantando y de las ballenas de sexo femenino que acompañan tales crías. Desde 1946, la Convención en sí misma no ha sido revisada, excepto por una enmienda al protocolo en 1956 que incorpora regulaciones sobre los métodos de inspección y extiende la definición de “cazadores de ballenas” para que incluya a los aviones.

La membresía de la CBI está abierta a todo país que formalmente adhiera a la CIRCB, y actualmente es de 84 miembros. Cada país miembro es representado por un Comisionado que es asistido por expertos y asesores. La CIRCB se reúne anualmente; la Reunión Anual de 2009 se realizará en junio en Madeira, Portugal, y estará precedida por las reuniones del Comité Científico de la CBI y de dos de los subcomités de la CBI.

Desde su concepción, la CBI ha tenido tres comités principales. A saber: Científico, Técnico y Financiero y Administrativo. El Comité Técnico ha caído en desuso, pero un nuevo Comité de Conservación se reunió por primera vez en 2004. Por otra parte, se han establecido treces subcomités para el tratamiento de varias cuestiones, incluyendo el establecimiento de límites de caza, la caza de ballenas como medio de subsistencia de pueblos aborígenes, y la pesca accidental y otras remociones antropogénicas.

La Convención requiere que las enmiendas al Esquema “se basen en hallazgos científicos”. Con este fin, la Comisión estableció el Comité Científico, que está integrado por cerca de 200 de los biólogos del mundo que lideran las investigaciones sobre ballenas, muchos de los cuáles son nominados por los miembros de los gobiernos.

La información y el asesoramiento del Comité Científico forma la base sobre la cual la Comisión desarrolla las regulaciones del Cronograma. Las enmiendas a dicho cronograma requieren el voto de tres cuartos de la mayoría. Las regulaciones adoptadas por la Comisión son implementadas a través de las legislaciones nacionales de los Estados miembro.

En los últimos años, el Comité Científico se ha concentrado en una Evaluación Comprensiva de las existencias de ballenas. Esto ha generado el desarrollo del Procedimiento de Gestión Revisado (PGR), que será utilizado en el establecimiento de límites a la captura de diferentes poblaciones de ballenas. El PGR fue aceptado y endosado por la CBI en 1994, pero aún debe ser implementado, dependiendo de la negociación de un Esquema de Gestión Revisado (EGR) en discusión desde 1996, que establecerá un marco para la inspección y la observación que garantice la observancia del PGR.

La CBI decidió en su reunión de 1982 que habría una moratoria sobre la caza comercial de todas las existencias de ballenas desde 1985/1986. Japón, Perú y la URSS presentaron objeciones a tal moratoria, interpretando que no era vinculando sobre ellos. Más tarde Japón retiraría tal objeción. Islandia no presentó una objeción pero se retiró de la CBI en 1992. Volvió a unirse en 2002, con una objeción retroactiva a la moratoria, y retomó su programa sobre la caza de ballenas en 2006. Actualmente, sólo Noruega, Islandia y Japón son consideradas naciones que cazan ballenas. En ese contexto, Noruega e Islandia hacen referencia a sus respectivas objeciones mientras que Japón describe sus esfuerzos de captura de ballenas como científicos. Además, algunas comunidades aborígenes de Dinamarca (Groenlandia), la Federación Rusa, San Vicente y Granadinas, y EE.UU. (Alaska) participan en la caza de ballenas como medio de subsistencia.

Más allá de la moratoria, se han creado dos santuarios de ballenas: en el Océano Índico (1979) y en el Océano del Sur (1994).

En la CBI las discusiones están altamente polarizadas. Una de las cuestiones clave planteadas en el debate sobre las ballenas es si es aceptable considerar que, como predadores, las ballenas deberían ser sacrificadas de manera selectivas con fines relacionados con la gestión de las pesquerías. Además, el propósito de las naciones que están a favor de la caza de ballenas es levantar la moratoria y abolir los actuales santuarios, argumentando que tales restricciones representan una brecha con el objetivo de la CIRCB de velar, entre otras cosas, por “la óptima utilización de los recursos balleneros”. En cambio, las naciones que están en contra de la caza de ballenas, expresan su preocupación porque a pesar de la moratoria, las capturas han aumentado de manera gradual durante los últimos años, en especial a través del uso de los permisos especiales que permiten matar ballenas con propósitos científicos. De acuerdo con los datos de la CBI, de las 1933 ballenas que se informó que fueron cazadas en 2007-2008, 953 fueron capturadas por Japón e Islandia en el marco de la caza científica. Japón informó sobre la captura de 759 ballenas minke, 3 ballenas sperm, 100 ballenas sei y 50 ballenas bryde, e Islandia informó sobre la captura de 39 ballenas minke. En 2007-2008, en el marco de su objeción a la moratoria, Noruega e Islandia cazaron 597 y 6 ballenas minke respectivamente. Los aborígenes cazadores de ballenas para la subsistencia capturaron 377 ballenas en 2007, principalmente ballenas minke (Groenlandia Occidental) y ballenas grises (Chukchi, Rusia).

REUNIONES RECIENTES DE LA CBI: En las últimas reuniones de la CBI se siguieron viendo posiciones intransigentes sobre ciertas cuestiones clave. En su 57ª reunión anual, celebrada en junio de 2005, la CBI rechazó las propuestas de Japón sobre la ampliación de la opción de voto secreto, la revisión del EGR con el fin de aumentar la moratoria, suprimir el santuario actual de los Mares Meridionales, y autorizar una toma anual de 150 pequeñas ballenas minke por las comunidades costeras. Por este motivo, la propuesta de establecer un Santuario en el Atlántico Sur presentada por Brasil y Argentina no obtuvo la mayoría requerida de los tres cuartos de votos. Sin embargo, se adoptó una resolución pidiendo urgentemente al Gobierno de Japón que retire o revise su propuesta sobre las capturas en la Antártida con fines científicos.

En la 58ª reunión de la CBI, de junio de 2006, los delegados reconocieron que las negociaciones sobre el EGR estaban en el callejón sin salida. No se votó una propuesta para el establecimiento de un santuario en el Atlántico Sur presentada por Brasil y Argentina. Y nuevamente se rechazaron las propuestas de Japón de autorizar tomas anuales de 150 pequeñas ballenas minke por las comunidades costeras y de suprimir el santuario de los Mares Meridionales. La Comisión adoptó la Declaración de St Kitts y Nevis, propuesta por Japón y varios otros países. Esta declaración contiene un compromiso “por normalizar las funciones de la CBI”.

Se organizó por lo tanto una “conferencia de Normalización de la CBI” en Tokio, Japón, en febrero de 2007. La reunión tenía por objetivo “proponer medidas específicas que permitieran a la Comisión reanudar sus funciones de organismo de gestión de los recursos”. Aunque Japón invitó a todos los países miembros de la CBI, sólo 35 países participaron de esta reunión no aprobaba oficialmente por la CBI. Veintiseis países decidieron no participar en esta reunión que produjo una serie de recomendaciones que serían presentadas a la CBI en su reunión de 2007, en particular, una solicitud de voto secreto y la propuesta de Japón de aumentar las tomas de ballenas minke en las zonas costeras.

Sin embargo, las diferencias persistieron en las reuniones de 2007 y de 2008. En la 59ª reunión de la CBI, de mayo de 2007, fue votada —una vez más— la propuesta para el establecimiento de un santuario en el Atlántico Sur presentada por Brasil y Argentina, pero no pudo obtener la mayoría requerida de los tres cuartos de votos.

En la 60ª reunión de la CBI celebrada en Santiago, Chile, en junio de 2008, los participantes crearon a una serie de nuevos subcomités para examinar distintas cuestiones en esa reunión y en el futuro. Además, debatieron sobre las existencias de ballenas; la caza de subsistencia indígena; permisos especiales; cuestiones ambientales; pequeños cetáceos; y el Comité de Conservación. La reunión creó también por consenso a un Grupo de Trabajo Pequeño (GTP) para facilitar los debates y las negociaciones posteriores sobre el futuro de la CBI. El GTP se reunió dos veces durante la segunda mitad de 2008 y presentará un informe acerca los resultados de sus primeras deliberaciones sobre el futuro de la CBI en la reunión del período entre sesiones de 2009.

OTRAS REUNIONES PERTINENTES: La conservación de las ballenas se analiza también en el marco de otros tratados multilaterales como la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias (CEM) y La Convención sobre el Comercio Internacional de las especies de Fauna y Flora silvestre en peligro de Extinción (CITES). En su 7ª Conferencia de las Partes (CdP-7) organizada en 2002, la CEM decidió incluir en sus Anexos I y II, el rorcual común (ballena fin), el rorcual boreal (ballena sei) y el cachalote (ballena de esperma), y en el Anexo II, el pequeño rorcual la Antártida, la ballena de Bryde y la ballena franca pigmeo. Tres años más tarde, en su 8ª Conferencia de las Partes (CdP-8), las partes de la CEM adoptaron la Resolución 8.22 sobre la conservación de los cetáceos, que pide urgentemente la integración de la conservación de los cetáceos en todos los sectores pertinentes, y fomentan la cooperación entre la Secretaría de la CEM, el Consejo Científico, la CBI y otros organismos internacionales.

Mientras tanto, en 2002, las partes de CITES rechazaron las propuestas de excluir las existencias de ballenas minke (rorcual pequeño) y de Bryde de los Anexos I y II de CITES. En 2004, las Partes rechazaron por voto secreto, el proyecto de resolución presentado por Japón pidiendo urgentemente que se concluya el EGR y se lo comience a aplicar, así como su propuesta de retirar tres existencias de pequeños rorcuales de los Anexos I y II.

PROYECTO PEW SOBRE LA CONSERVACIÓN DE LAS BALLENAS: En 2007, el Grupo Ambiental Pew puso en marcha su Proyecto sobre la Conservación de las Ballenas en respuesta a los recientes esfuerzos realizados por las partes de la CBI para examinar algunas de las cuestiones más controversiales que han polarizado sus negociaciones desde hace muchos años. El Proyecto se concibió para hacer avanzar la búsqueda de las soluciones susceptibles de promover la conservación de las ballenas y de ayudar a la CBI a lograr sus objetivos de reforma.

En 2007 y 2008, se organizaron dos simposios sobre las ballenas patrocinados por Pew en el marco de este proyecto. El primer simposio celebrado en abril de 2007 en Nueva York, Estados Unidos, reunió a la comunidad de la conservación, científicos, expertos políticos y otros, procedentes o no del “mundo de la CBI”. Algunos pensaron que las disposiciones vigentes, por más controversiales que sean, podrían ser los mejores medios disponibles para la conservación de las ballenas. Se formularon numerosas sugerencias sobre la manera de mejorar la situación, en particular: modificar la Convención con el fin de suprimir o limitar la utilización de la caza científica; suprimir las disposiciones que permiten expresar reserva (o retirarse) de las nuevas normas; y resolver las disputas a través de la mediación una autoridad “superior” como, por ejemplo, una comisión independiente, una cumbre ministerial o un procedimiento de mediación o arbitraje mutuamente convenido y vinculante. Se sugirió también conducir a una investigación sobre la economía de la caza a la ballena, en particular, la cuestión de las subvenciones gubernamentales para esta actividad.

El segundo Simposio de Pew sobre las ballenas titulado “Cambiar el clima para las ballenas” se realizó en la sede de la Universidad de las Naciones Unidas de Tokio, Japón, en enero de 2008. El debate se centró en la necesidad de una definición clara y acordada de “caza científica de ballenas” que incluya metas numéricas, y de en un enfoque más diplomático hacia la posición de los Japoneses. Durante una sesión de debate abierto sobre el futuro del proceso de la CBI, los delegados examinaron entre otras cosas, las preocupaciones fundamentales, el papel de la ciencia, la participación de las organizaciones no gubernamentales (ONG) y la cooperación con las otras organizaciones.

La Comisión Pew sobre las Ballenas fue establecida en 2009 para sintetizar esos esfuerzos, buscar nuevas contribuciones de expertos y de la sociedad civil sobre la caza a la ballena, y formular recomendaciones el avance de las negociaciones de la CBI en su 60ª reunión anual que se celebrará en Madeira, Portugal, en junio de 2009. La Comisión Pew sobre las Ballenas está formada por de prominentes personalidades que poseen una extensa experiencia en el ámbito de la política y la diplomacia internacional y representan las distintas opiniones expresadas en los debates.

INFORME DE LA REUNIÓN

El encuentro de Lisboa comenzó con una recepción en tarde el domingo 8 de febrero. Charles Fox, del Grupo Ambiental Pew, dio la bienvenida a los participantes. Recordando los “retos enormes” que dominan los debates sobre la caza a la ballena, destacó que la Comisión Pew sobre las Ballenas es independiente de las posiciones gubernamentales, pero consciente de las realidades diplomáticas. Indicó que esta reunión iba a inspirarse, y eventualmente a reforzar, las propuestas presentadas por el Grupo de Trabajo Pequeño (GTP) de la Comisión ballenera Internacional (CBI) que acaba de publicar su informe.

Peter Bridgewater, Presidente de la Comisión Pew sobre las Ballenas, observó que los gobiernos comparten la misma inquietud en cuanto a la manera en que la CBI administra sus asuntos, e hizo hincapié en las posibilidades de la Comisión Pew sobre las Ballenas como proceso paralelo. Indicó que esta Comisión deberá examinar cuatro grandes aspectos interdependientes del debate sobre la caza a la ballena, a saber, las diferencias en: las perspectivas culturales sobre los cetáceos; los enfoques científicos a la comprensión de las poblaciones de las ballenas; las posiciones sobre la utilización de las superficies protegidas o santuarios; y las opiniones sobre el tipo de instrumento jurídico que convendría mejor y sobre la manera de garantizar una fuerte observancia. Bridgewater animó a los participantes a examinar un amplio abanico de perspectivas.

El programa oficial del encuentro comenzó el lunes por la mañana con la sesión de apertura y las presentaciones. Esta sesión fue seguida por sesiones centradas en cinco ámbitos o “grupos de temas”: ciencia y enfoque precautorio de gestión; panorama de las actividades actuales de caza de ballenas; observancia y aplicación de las normas; herramientas de conservación; y vínculos con otros instrumentos. Al día siguiente mañana, los participantes recapitularon estos debates y definieron los ámbitos de acuerdo y desacuerdo, así como los resultados posibles de esta reunión. El informe de síntesis que sigue reseña estos debates y los resultados de la reunión.

SESIÓN DE APERTURA

El programa oficial comenzó el lunes 9 de febrero por la mañana. La reunión se sometió a las Normas de la Casa Chatham en virtud de las cuales las opiniones no se asignan a los individuos que las expresan, excepto para los oradores inscriptos en el orden del día de la reunión. Se tuvo en cuenta que también las opiniones expresadas por los delegados serían suyas y no necesariamente las de sus gobiernos y organizaciones.

Charles Buchanan, Director General de la Fundación Luso-Americana, habló de la historia y la naturaleza independiente de la Fundación, haciendo hincapié su interés por los asuntos marítimas. Mencionó la colaboración con el Grupo Ambiental Pew sobre la pesca de arrastre y la pesca del tiburón, y con Estados Unidos y la Unión Europea (UE) sobre la identificación de los indicadores del medio ambiente costero. Mencionó también el papel de la Fundación en el desarrollo de la Estrategia Marítima de Portugal.

Humberto Rosa, Secretario de Estado de Medio Ambiente de Portugal, destacó el compromiso de su país en las negociaciones sobre la caza de ballenas, e hizo hincapié en su transición pacífica de la caza de ballenas a la utilización no mortal de las ballenas, en particular, en el avistaje de ballenas. Tras expresar su apoyo a la moratoria y la mejora de la conservación de las ballenas, pidió consenso y comprensión en las negociaciones. Presentó los dos lados del callejón político sin salida actual y recordó que la tolerancia es necesaria para llegar a un acuerdo. Rosa pidió también “que se introduzca a la CBI en el siglo XXI” para hacer frente a los retos que resultan de la contaminación, los cambios climáticos, el transporte marítimo y la contaminación sonora. Declaró que según su experiencia en la reunión sobre el clima celebrada a Bali en 2007, la participación ministerial es importante cuando hay un callejón sin salida, y que iba a animar a sus colegas ministros a asistir a la reunión anual de la CBI en Madeira en junio, con el fin de ayudar a los Comisionados de la CBI a avanzar en los debates.

Peter Bridgewater, Presidente de la Comisión Pew sobre las Ballenas, observó que aunque los países miembros de la CBI estén divididos en dos campos, estos pueden cambiar con el tiempo. Destacó lo oportuno de esta reunión que se realiza después de la publicación del informe del GTP, y también la oportunidad única que se le presenta a la Comisión Pew sobre las Ballenas para ayudar a definir el camino hacia delante. Finalmente, pidió mayor atención a la semántica durante el debate, y a la utilización sostenible y la participación equitativa en los beneficios del uso no mortal de las ballenas.

Los miembros de la Comisión Pew sobre las Ballenas se presentaron luego, brevemente, haciendo hincapié en su experiencia pertinente para el debate sobre la caza de ballenas y haciendo algunas observaciones preliminares.

CIENCIA Y MANEJO PRECAUTORIO

Bill de la Mare, de la Organización Científica e Industrial del Commonwealth, Australia, trató los desafíos prácticos del establecimiento de límites de pesca, lo cual dijo, es la base de la controversia que hay alrededor del Procedimiento de Gestión Revisada (PGR). También hizo hincapié en que el PGR está diseñado para cumplir tanto con los objetivos de conservación como con los industriales, los que en última instancia deben ser similares. Se refirió al Algoritmo de Límite de Pesca del PGR que especifica qué proporción de ballenas de una cierta existencia pueden ser pescadas de manera segura, en base a la información que puede ser obtenida de manera confiable respecto de la abundancia de ballenas, como por ejemplo el sondeo por avistaje y datos de pesca.

Tras señalar que mejor información llevará más límites de pesca más altos, y que la incertidumbre lleva a bajos límites de pesca, de la Mare hizo hincapié en este incentivo para que la industria ballenera contribuya con datos. Dijo que el Algoritmo de Límites de Pesca esta diseñado para que incluya muchos escenarios, entre los que se incluye un mundo cambiante, epidemias, diferentes dinámicas de existencias, y datos incompletos o parciales. También explicó cómo las encuestas pueden resultar en límites de pesca no sostenibles si desestiman el hecho de que las existencias particulares en un área con múltiples existencias son mucho más propensos a ser pescados que otros, por ejemplo en los programas de caza de ballenas costeras. Luego describió los desafíos de la elaboración de modelos que proponen las poblaciones espacialmente complejas, por ejemplo con fusiones lentas, conductas territoriales, migración y distribución dependiente de la edad y el sexo.

En relación con el establecimiento de límites de pesca específicos por existencias, de la Mare dijo que se puede analizar el origen genético de las ballenas al desembarcar, y se deben crear incentivos para que la industria ballenera desarrolle estas pruebas.

Los participantes trataron una serie de cuestiones, entre las que se incluyen: la frecuencia óptima de los sondeos de ballenas; la necesidad de reducir la alta variabilidad en los límites de pesca entre años; el método y la certeza de los sondeos de ballenas; y el grado en que la ciencia en cuestión está politizada. De la Mare explicó que el Algoritmo de Límite de Pesca generalmente es aceptado como científicamente razonable y objetivo, pero persisten algunas incertidumbres en relación con la distribución de existencias, lo cual abre la puerta a hipótesis de rechazo selectivo.

Un participante remarcó que esta discusión se basa en la asunción a priori de que la caza de ballenas debe o puede continuar. El Presidente Bridgewater aclaró que esta discusión surge del peligro de tener una CBI que no es funcional, y la necesidad que resulta de ello de establecer procedimientos científicos y de manejo. También enfatizó que el PGR aún no es parte formal del léxico de la CBI.

PANORAMA DE LAS ACTIVIDADES ACTUALES DE CAZA DE BALLENAS

Sintetizando las actividades de la caza de ballenas actual, Russell Leaper, del Fondo Internacional para el Bienestar Animal y miembro del Comité Científico de la CBI, destacó el logro de la sostenibilidad de la Convención Internacional sobre la Regulación de la Caza de Ballenas (CIRCB). Luego señaló la falta de una definición de caza de ballenas costera en la CIRCB, y acentuó que el término no esta necesariamente relacionado con la distancia de la costa.

 Leaper señaló que Noruega establece los límites de la pesca en base a una posición unilateral del PGR, que se basa en los deseos de cosecha más que en el asesoramiento científico de la CBI. Luego describió la incertidumbre en el futuro del programa ballenero de Islandia a nivel gubernamental más allá de los límites anuales de pesca que han sido establecidos por cinco años por el gobierno anterior. También describió el permiso especial del programa ballenero de Japón. Dijo que la revisión de la CBI del programa de investigación de Japón en la zona Antártica sugiere que los objetivos científicos no se han cumplido, aunque eso no indica si el programa debe continuar.

Leaper describió los desafíos del manejo de existencias combinadas utilizando el ejemplo de existencias O y J de ballenas minke en el Océano Pacífico, tras destacar la continua participación del Comité Científico para el estado de existencias J y la incompleta difusión de los datos genéticos de las ballenas cosechadas. También describió las preocupaciones del Comité Científico respecto de que se le pida asesoramiento interino especial, la falta de evaluaciones recientes de algunas especies, y el impacto de la caza de ballenas costera centrada alrededor de puertos específicos y señaló los desafíos científicos incluyendo la contabilidad de la pesca accidental.

En respuesta a las preocupaciones de un participante sobre la falta de evaluaciones recientes, se señaló que la comunidad científica no tiene suficientes datos sobre la abundancia y la distribución para desarrollar evaluaciones completas de algunas especies.

Un participante lamentó el hecho de que el Comité Científico de la CBI se reúna justo antes de a las reuniones anuales de la CBI, lo que no deja tiempo suficiente para que las delegaciones procesen los informes científicos. Otro señaló que las cuestiones de transparencia y tiempos relacionadas con el aporte científico reflejan una falta de confianza en el servicio. Varios expresaron que la aparente “disfuncionalidad” de la CBI, no se relaciona directamente con el PRM pero tampoco con la gobernanza de la CBI en sí misma. Un participante señaló la necesidad de que participen expertos africanos en el debate, que traten la preocupación respecto de que algunos países africanos rechazan la idea de tomar una posición y que conceptos como “las ballenas comen peces” prevalecen entre el público general.

En respuesta al comentario sobre la falta de resultados tangibles de la caza de ballenas científica, un participante señaló que en los últimos años, Japón ha enviado 182 informes científicos al Comité Científico y publicó 92 artículos en publicaciones revisadas en profundidad.

Varios participantes expresaron que la caza de ballenas científica es incompatible con la moratoria. De cualquier manera, se remarcó que la caza de ballenas aborigen también se desarrolla durante la moratoria y sugirió que a los países que están a favor de la caza de ballenas científica se les pida que fortalezcan sus argumentos en el futuro.

OBSERVANCIA Y APLICACIÓN

Al Gillespie, Universidad de Waikato, Nueva Zelanda, aportó un panorama de pesca accidental, observancia y monitoreo y objeciones y reservas. Acentuó que el derecho internacional se apoya en el consentimiento mutuo, pero que las tendencias van creciendo hacia un foco puesto en los mecanismos de la observancia y la aplicación. También describió la diferencia entre el incumplimiento y la no cooperación, y señaló que los países tienden a evitar el incumplimiento.

Gillespie dijo que la consideración de la pesca accidental es común en los acuerdos de industrias pesqueras, y señaló que las discusiones se deben centrar en la creación de incentivos para mitigar la pesca accidental. Luego destacó que el comercio de las ballenas de pesca accidental está regulado por la Convención sobre Comercio Internacional de Especies en Peligro de Fauna y Flora Salvaje (CITES), pero que su uso a nivel local también debe ser tratado.

Tras discutir la observancia y el monitoreo, Gillespie sugirió que se combinen métodos de ADN con enfoques de industrias pesqueras tradicional, como por ejemplo los registros de embarcaciones, la inspección de suelo y agua, los sistemas de monitores de embarcaciones y el monitores del estado del puerto. Luego describió el desafío de la CBI de definir la propiedad y el acceso a la información de ADN.

Con respecto a las objeciones y reservas, acentuó la importancia de la cooperación y la confianza mutua. Señaló que los resultados han sido combinados en foros que han eliminado el derecho a objetar y sugieren que un cambio en la cláusula no opción requerirá la elaboración de una nueva convención.

En conclusión, Gillespie sugirió que se cree un pequeño comité de observancia dentro de la CBI con una representación geográfica equitativa y rotativa, que se centre en la resolución de problemas en lugar de en las penalidades. También acentuó la importancia de la inspección.

En la siguiente discusión, los participantes trataron la necesidad de obligaciones en el marco de la CIRCB para definir las infracciones. Un participante dijo que la normalización de las relaciones cooperativas en base al entendimiento mutuo se debe priorizar antes del tratamiento de la no opción, y otro expresó que el derecho supremo de los países a objetar debe ser un paso radical. Un participante señaló que las herramientas de observancia de las industrias pesqueras nunca se han combinado con los registros de ADN dentro de un único régimen de observancia, y expresó su preocupación por los costos de que se cumplan las obligaciones de observancia.

Hubo una extensa discusión sobre la opción de redactar una convención completamente nueva y un participante sugiero con fuerza que la Comisión de Ballenas Pew recomiende esta opción. Se acordó que la actual Convención es un reflejo del momento en el que fue escrita, y que cualquier convención moderna, con respecto a tomar animales para propósitos científicos, debe especificar la necesidad de aprobación previa por parte de un comité científico y límites de pesca. Algunos se mostraron a favor de la opción de que se agregue un protocolo a la Convención.

Los participantes también discutieron la posibilidad de que se compartan los costos de los mecanismos de observancia entre los países balleneros y no balleneros, y la necesidad de que se reflejen los costos económicos y financieros del proceso de la CBI, incluyendo las reuniones y los mecanismos de observancia y monitoreo.

Un participante señaló que hay un pequeño riesgo de que los mecanismos de observancia estén “en la cima” en el caso de la caza de ballenas, dado el grado de desconfianza entre los gobiernos y los fuertes sentimientos entre el público general. Por otro lado, otro participante señaló la necesidad de mecanismos de observancia más fuertes que traigan a la mente la cuestión de la escala, y señaló que la pesca de ballenas no puede ser comparada con la amplia escala comercial de las industrias pesqueras mundiales.

Los participantes recordaron el uso de reservas en el marco de otras convenciones, y uno señaló la continua obligación de cooperar y aportar justificaciones para la reserva en cuestión.

En respuesta a las preocupaciones por la falta de participación local en el proceso de la CBI, los participantes citaron a los representantes de las comunidades locales en la CBI, así como al hecho de que estas fueron invitadas a la actual reunión y otro pidió que se involucre a un más amplio rango de sectores interesados. Otros expresaron inquietud porque las naciones ricas están influyendo en la política de caza de ballenas de los países en vías de desarrollo utilizando estímulos e incentivos económicos, lo que indica una “disfuncionalidad de situación presente”.

Los participantes también discutieron los desafíos de avanzar con las negociaciones cuando los puntos de vista están enfrentados, y uno de ellos sugirió que ninguna Parte tiene un incentivo para cambiar esta posición. Citó la fuerte respuesta emocional a esta cuestión en los países en contra de la caza de ballenas.

HERRAMIENTAS DE CONSERVACIÓN

Sue Lieberman, FVS Internacional, señaló la ambigüedad en relación con si la CIRCB es una convención de conservación o de manejo, lo cual ella identificó como una cuestión fundamental. Dijo que la caza de ballenas como una amenaza debe ser considerada en el contexto más amplio de otras amenazas, incluyendo la pesca accidental, la pérdida de hábitat y la degradación, choques de barcos, la polución química y de ruido, el desarrollo de petróleo y gas y el cambio climático. También se refirió a los cinco elementos del planeamiento de la conservación de las especies: política y legislación; protección y manejo del hábitat; protección y manejo de la población; incentivos para la conservación; y concientización.

Entre las opciones políticas disponibles, sugirió que los países balleneros retiren sus reservas a las listas de cetáceos del Apéndice I de CITES y acepten las reglas de comercio actuales de CITES. También propuso que todos los países de la CBI acuerden:

  • no enviar una propuesta para que CITES saque alguna especie de su lista;
  • que el monitoreo del comercio en los productos de ballena es necesario para asegurar la observancia con cualquier régimen nuevo, incluyendo los sistemas de monitoreo de ADN;
  • dar prioridad a la supervisión de ballenas respecta de la caza letal, en particular si hay un conflicto potencial sobre una existencia de ballenas puntual;
  • mejorar el rol de la CBI en la promoción de la supervisión de ballenas y el establecimiento de estándares de supervisión de ballenas;
  • y crear una división geográfica de regímenes de manejo, por ejemplo estableciendo protección completa en el Hemisferio Sur, permitiendo sólo la supervisión de ballenas, con una opción de caza de ballenas limitada y controlada internacionalmente en algunas regiones costeras del Hemisferio Norte.

Los participantes discutieron la opción de traer todas las cuestiones de ballenas que están en el marco de otras convenciones existentes, y así abandonar la CIRCB en lugar de modernizarla para tratar otras amenazas. La opción no recibió ningún apoyo. Un participante acentuó que incluir especies en el Apéndice I de CITES sin una justificación científica sólida sienta un precedente no deseable. Otro indicó que, de cualquier manera, que la CBI había pedido específicamente que CITES incluya en su lista todas las grandes especies de ballenas por la dificultad general en identificar el origen y naturaleza de la carne de ballena en el mercado.

Un participante expresó su preocupación porque las posiciones de los países que no tienen caza de ballenas del Caribe están siendo influenciados por inducciones de infraestructura y desarrollo por parte de países pro-caza de ballenas. También explicó que la economía de esta situación debe ser parte de cualquier discusión sobre los aspectos socioeconómicos de la cuestión de las ballenas.

Los participantes también trataron el conflicto de intereses de Islandia, entre la caza de ballenas y la supervisión de ballenas. Se señaló que la caza de ballenas en Islandia está subsidiada, mientras que la supervisión de ballenas cuenta con beneficios crecientes, y que la discusión continúa en el parlamento de Islandia. Un participante destacó la importancia de la supervisión de ballenas en el Hemisferio Sur. Tras señalar que la supervisión de ballenas no excluye la caza de ballenas en la misma área pero crea una dificultad desde la perspectiva del manejo, apoyó la separación geográfica de dos actividades. Pidió que todos los estados miembro de la CBI permitan la consideración completa de la cuestión por parte de la CBI, y que la CBI reconozca que el uso no letal de ballenas es una opción válida de manejo.

Un participante destacó el valor de que se eliminen los subsidios directos e indirectos y el apoyo del gobierno para las operaciones de caza de ballenas como una medida de conservación. Otro advirtió contra la asunción de que la demanda de productos de ballena no crecerá, y llegó la atención a otros usos potenciales, como por ejemplo el alimento para peces, cosméticos, y suplementos alimentarios y de salud.

VÍNCULOS CON OTROS INSTRUMENTOS

Duncan Currie, consejero jurídico ante el Grupo Ambiental Pew, hizo una presentación sobre el estado de la gobernanza de la CIRCB y las reformas procesales posibles. Destacó la necesidad de armonizar la CIRCB con el derecho internacional, y llamó a un aclaración de los objetivos de la CIRCB, destacando la importancia de la cooperación basada en objetivos comunes de democracia, transparencia, rentabilidad y responsabilidad.

Currie mencionó las lecciones aprendidas sobre el enfoque precautorio, la gestión integrada, el enfoque hacia los ecosistemas y las evaluaciones de impacto ambiental. Comparó la CIRCB con la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, señalando que la CIRCB no cumple con las mejores prácticas internacionales en términos de proceso de toma de decisión, seguimiento y aplicación de las medidas, transparencia y procedimientos de resolución de los litigios.

Se refirió a las opciones y dificultades políticas vinculadas a la modificación de la CIRCB o a la elaboración de un nuevo convenio, y destacó el llamado hecho por el Grupo Ambiental Pew para que se llegue a un resultado dentro del plazo convenido, por ejemplo, terminando la redacción de una nueva convención o de un protocolo antes de 2012. Asimismo, se refirió a los posibles enfoques para el cambio, incluyendo las negociaciones dentro la CBI, las conferencias diplomáticas y la posibilidad de elevar la cuestión a la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Currie también habló del procedimiento de creación de santuarios y expresó su preocupación en cuanto a la propuesta de la CIRCB de establecer un santuario del Atlántico Sur por un período inicial de cinco años, teniendo en cuenta la ausencia de sostén en los procedimientos de la Convención para el establecimiento de los santuarios temporales.

Los participantes discutieron la cuestión de si el principio precautorio forma parte del EGR. Un participante planteó la cuestión de si los santuarios responden a los todos criterios mencionados al Artículo 5 de la CIRCB (regulación de la conservación). Y sugirió que las preocupaciones relativas a la participación de la sociedad civil podrían tratarse en el marco de los procedimientos actuales de la CBI.

Un participante citó la influencia de las organizaciones no gubernamentales (ONG) sobre la opinión pública de los países pro y contra la caza de ballenas. Sugirió que ninguna resolución se producirá sin el apoyo de las ONG, y pidió la implicación formal de estos últimos en la CBI. Otro participante llamó la atención sobre la “capacidad fantástica” de las ONG nacionales de los países más pequeños para integrar las políticas y los datos científicos y sugirió que algunas se reserven algunas plazas para los consejeros de las ONG. Se observó que una serie de delegaciones ya comprenden representantes de las ONG, pero que en la práctica, las ONG que se sientan en las delegaciones nacionales son limitadas por las normas de sus gobiernos. Luego, se sugirió que la CBI permita a las ONG tomar la palabra en las sesiones plenarias, como se hace en otras instancias.

En cuanto a la necesidad de un nuevo enfoque para los santuarios, un participante propuso que todos los océanos del mundo sean santuarios y que se permitan algunas excepciones para la caza indígena de subsistencia y la caza costera de ballenas en pequeña escala para las comunidades locales.

Los participantes discutieron también sobre la participación del sector empresarial en las reuniones de la CBI, y la urgente necesidad de un mecanismo de resolución de conflictos. Un participante destacó la necesidad de justificación científica para la moratoria y los santuarios, teniendo en cuenta que cuando la moratoria se decidió en 1982, no estaba destinada a ser permanente, pero se dejó abierta a una nueva evaluación.

ELEMENTOS DE UN CONVENIO NEGOCIADO

El martes 10 de febrero por la mañana, el Presidente Bridgewater sintetizó los avances de los días previos. Luego sugirió que se avance con la identificación de las áreas de acuerdo y desacuerdo.

Un participante dijo que la historia de falta de confiabilidad de la CBI surge no sólo por la exclusión de las ONG, sino también de la falta de acceso a la información. Otro acentuó la necesidad de que la Comisión Pew sobre las Ballenas discuta la caza de ballenas costera y la necesidad caza de ballenas científica para el PGR. También sugirió que la Comisión destaque la importancia del monitoreo de ballenas en su informe, pero que se abstenga de la discusión en profundidad de esta cuestión dado el consenso general.

Los participantes escucharon una presentación de Duncan Currie, asesor legal del Grupo Ambiental Pew, sobre el crecimiento significativo de la industria del monitoreo de ballenas en el mundo durante los últimos quince años, así como las ganancias y gastos anuales para la investigación sobre ballenas. Un participante hizo hincapié en que la caza de ballenas para investigación no se realiza con fines de lucro.

Currie también sintetizó las cuestiones contenciosas contenidas en el informe del GTP. También dijo que el informe sugiere que se establezca una cuota para las existencias O de ballenas minke (rorcual común) durante los próximos cinco años, con un asesoramiento de manejo interino focalizado en las existencias J. Dijo que el informe también sugiere que se definan las embarcaciones, los itinerarios, el uso de la carne y el monitoreo y los regímenes de aplicación para la caza costera de ballenas pequeñas de la costa.

Acerca del permiso especial de la caza de ballenas, dijo que el informe presenta dos opciones: una eliminación en cinco años de la caza de ballenas minke antárticas, y no tomar ballenas jorobadas o ballenas fin, en los mares meridionales; o un límite anual de cinco años de ballena jorobada y fin en los mares meridionales y límites de caza para la ballena jorobada, sei, de Bryde y de esperma. Sobre los santuarios, Currie indicó que el informe destaca la recomendación del GTE de un santuario de cinco años en el Atlántico Sur, el cual podría extenderse por un voto de mayoría de tres cuartas partes.

Los participantes discutieron la recomendación del informe del GTP de que se promueva el manejo del monitoreo de ballenas y si la cuestión del monitoreo de ballenas es contenciosa. En respuesta a la pregunta potencial sobre las consecuencias negativas del monitoreo de ballenas, un participante citó la evidencia que muestra que la intensa presión del monitoreo de ballenas puede llevar a que los pequeños cetáceos abandonen su hábitat y reduzcan su reproducción, pero falta información sobre los impactos en las grandes ballenas.

Un participante advirtió contra la sobrerregulación del monitoreo de ballenas, mientras que otro sugirió que la consideración del monitoreo de ballenas por parte de la CBI no tiene que ver con imponer una regulación sino con alentar la comunicación de las mejores prácticas.

Currie se refirió a la sección del informe del GTP respecto de los ítems que requieren acción durante el período interino de cinco años, y señaló que no se hicieron recomendaciones en relación con el bienestar animal, la pesca accidental o pequeños cetáceos.

De cualquier manera, agregó que informe describe las siguientes otras recomendaciones: 

  • asegurar que los elementos de cumplimiento y monitoreo incluyan un sistema de monitoreo de embarcaciones, un registro transparente de ADN y un esquema de documentación de pesca;   
  • evaluar si la CIRCB requiere enmiendas que reflejen los cambios en las preocupaciones y prioridades, la necesidad de mecanismos de resolución de disputas y los enfoques sobre gobernanza oceánica que existen desde 1949;
  • considerar el enfoque adoptado por la Organización de Industrias Pesqueras del Noroeste Atlántico, donde se acordó un procedimiento de objeción revisado en el contexto de una revisión del acuerdo que estableció la organización.

Currie concluyó que el informe recomienda que la moratoria quede en su lugar.

Los participantes acordaron la necesidad de reflexión sobre la relación entre la CBI y otros órganos y procesos pertinentes a la gobernanza oceánica. Se señaló que la discusión sobre un Santuario del Atlántico Sur va más allá del debate sobre la caza de ballenas, dado que toca principios básicos de la cooperación y el manejo regional.

Un participante señaló el continuo nivel de desconfianza dentro de la CBI. Luego expresó su preocupación en relación con el proceso actual, y lamentó la ausencia de la Secretaría de la CBI en la actual reunión y advirtió contra la duplicación de esfuerzos. También explicó que la solución al problema se debe buscar en negociaciones con Japón, y que se necesitan decisiones de alto nivel político que estén por encima de los comisionados de la CBI.

Se aclaró que la consulta con la Secretaría de la CBI produjo que se considere que el proceso del Pew debe avanzar sin la participación de la Secretaría y que la Secretaría expresó su interés en recibir ideas estratégicas clave de la Comisión Pew sobre las Ballenas.

Un participante sugirió que la Comisión Pew sobre las Ballenas comprometa directamente a funcionarios técnicos involucrados con el proceso de la CBI para ayudarlos a empujar el proceso hacia delante, en lugar de sólo enviar recomendaciones a la CBI. Otro propuso que se actúe a través de los ministros pertinentes, aportándoles información que les permita generar un cambio en la próxima reunión de la CBI en Madeira, Portugal, que se realizará en junio de 2009. En este contexto los participantes discutieron la necesidad de investigación política pertinente, y de definir la necesidad de información científica para la toma de decisión.

Varios participantes señalaron el rol de Japón a la hora de contribuir a una solución, y se hizo una referencia al liderazgo ambiental de alto nivel dentro de Japón.

Hubo mucho debate sobre el mandato de la Comisión Pew sobre las Ballenas y su rol en el proceso de la CBI. Algunos participantes sugirieron que la Comisión Pew sobre las Ballenas podría ayudar a cambiar la dinámica de la CBI y el modo en que funciona al demostrar que el diálogo abierto y constructivo entre varios sectores interesados es muy posible. Hubo un llamado a que los miembros de la Comisión Pew sobre las Ballenas usen sus influencias personales para involucrar a los políticos nacionales en el proceso de la CBI. Para avanzar con las soluciones en la próxima reunión del CBI, un participante recomendó que las delegaciones incluyan políticos de alto nivel que puedan darle un envión al trabajo futuro.

Una cantidad de participantes sugirió que se haga una expresión oficial de apoyo al proceso del GTP. Un participante expresó que el documento político de Pew enviado antes a la reunión actual era tendencioso, y pidió que la Comisión Pew sobre las Ballenas evite criticar las recomendaciones del GTP. Algunos participantes expresaron su preocupación porque el informe del GTP no ha recibido aportes de la sociedad civil. Uno de estos individuos señaló que los detalles de las propuestas del GTP, como las cuotas, no deben dejarse abiertas para ser definidas durante los próximos cinco años mientras que se permite que continúe la caza de ballenas. Un participante señaló que el informe GTP no trata adecuadamente la caza de ballenas en Islandia o Noruega y tampoco el comercio internacional de productos balleneros.

Un participante destacó la importancia simbólica de la CBI en la gobernanza de los océanos y sugirió que se coloque el foco en un reajuste quinquenal a corto plazo de las prácticas y en una agenda a largo plazo para imponerle a la CBI un papel más activo en la gobernanza de os océanos. También propuso que se saque ventaja de la intención de la Comisión sobre el Desarrollo Sostenible de enfocarse en los asuntos oceánicos en 2014.

Los participantes advirtieron en contra de que se esperen importantes resultados de la reunión de Madeira. Uno de ellos preguntó de qué modo puede la Cbi promover incentivos para impulsen a los Estados a colaborar. Hubo una propuesta de cambiar “whaling” (caza de ballenas en inglés) por “whales” (ballenas) en el nombre de la CBI para que haya un reflejo de su papel en constante evolución. Un participante advirtió en contra de que simplemente se repitan las sugerencias de los grupos anteriores, incluyendo la participación de alto nivel y la cooperación.

SESIÓN DE DEBATE ABIERTO

Richard Black, de la British Broadcasting Corporation (BBC), fue el moderador de una sesión de debate abierta cuyo objetivo era captar las principales posiciones de la Comisión Pew sobre las Ballenas y fomentar las nuevas ideas. Los debates se refirieron, en primer lugar, a la perspectiva a corto plazo. Numerosos participantes sostuvieron que la caza científica debería estar bajo la autoridad y la supervisión del Comité Científico de la CBI, y no de los Estados. Sobre esta base, varios participantes se mostraron a favor de la supresión del artículo 8 de la CIRCB, que autoriza los países a expedir permisos para la caza científica. Un participante pensó que se podría solucionar rápidamente el problema suprimiendo la disposición que prevé la comercialización de los productos balleneros procedentes de la caza científica. Otro participante destacó la paradoja del aumento de la caza científica, a pesar de la mejora y la mayor disponibilidad de métodos científicos no mortales. Numerosos participantes indicaron que el establecimiento de cuotas de captura es considerado la mejor práctica en otras instancias internacionales. En respuesta a las preocupaciones relativas a la dificultad de modificar el texto constitutivo de la CIRCB, un participante recordó que, en la reunión de la CBI celebrada a Chile en 2008, los participantes acordaron algunas modificaciones de las normas de procedimiento “como un ejercicio de refuerzo de la confianza”. El debate continuó en torno a los mecanismos de supervisión de la caza científica por el Comité Científico.

Un participante consideró que incluso un período de cinco años sería demasiado largo por lo que se refiere a la reducción de la caza a la ballena en los mares meridionales, y sugirió que Japón tuviera en cuenta cuestiones emergentes como el cambio climático, en lugar de los argumentos contra la caza habituales, como motivación para cesar la caza de ballenas en esta zona. Se señaló, además, que como los mares meridionales no pertenecen a nadie, los países del hemisferio Sur no son los únicos que deben definir cómo deben administrarse. Un participante destacó la confrontación entre la CIRCB y el Tratado Antártico con respecto a las actividades realizadas en las aguas de la Antártida.

Al abrir el debate sobre la perspectiva de más largo plazo, Black invitó a los miembros de la Comisión Pew sobre las Ballenas a indicar cuáles eran sus primeras tres prioridades entre las siguientes: terminar y aplicar el PGR; reescribir las normas sobre las objeciones y las reservas; reconocer explícitamente la utilización no mortal; introducir un mecanismo de resolución de disputas; regular la captura accidental con sanciones para las infracciones; implicar a actores no estatales en el proceso; desacoplar los procesos científicos y políticos; cambiar el nombre de la CBI para tener en cuenta “nuevas prioridades”; y examinar el artículo 8 (caza científica de ballenas).

Entre sus primeras prioridades, los participantes mencionaron la necesidad de tratar: los mecanismos de resolución de conflictos; la regulación de la captura accidental con sanciones; y las normas sobre las objeciones y las reservas. Varios participantes se abstuvieron jerarquizar las opciones. Un participante destacó una diferencia entre las medidas que permitirían mejorar la gobernanza de la CBI y las que contribuirían a responder a los objetivos de conservación de las ballenas.

Los participantes discutieron la cuestión si sería más productivo redactar una nueva convención, o anexar un protocolo al convenio actual. Algunos participantes sugirieron que existe la efectiva necesidad de una nueva convención, pero que la realidad política lo prohíbe. En consecuencia, por consenso general, se convino que la elaboración de un protocolo sería la mejor manera de avanzar. Sin embargo, un participante destacó los retos de implementar las enmiendas del protocolo dentro de la CBI. Otro señaló que el hecho de hacer modificaciones importantes (como reescribir el artículo 8), de reescribir las normas sobre las objeciones y las reservas, y de regular la captura accidental con sanciones, requeriría en realidad, una nueva convención.

En respuesta a una pregunta sobre la política de la moratoria en 1982, un participante recordó que en esa época no hubo debate sobre la posibilidad de que la caza científica pudiera constituir una laguna jurídica. Otro participante expresó su preocupación por el hecho de que el grupo estuviera “bailando alrededor” del verdadero problema, que a su modo de ver, constituía el aspecto emocional de la políticas y no los argumentos científicos. E indicó que aún no se ha tenido suficientemente en cuenta la importancia de la caza de ballenas en la cultura y la economía japonesa. Se sugirió que la utilización del debate sobre la caza a la ballena como una herramienta de política nacional en los países que están en contra de la caza de ballenas es injustificada.

EL CAMINO HACIA DELANTE

Los participantes examinaron un proyecto de síntesis de los trabajos de la reunión preparado por un grupo pequeño de los “Amigos del Presidente”.

El proyecto de síntesis contenía las distintas opiniones expresadas sobre varias cuestiones, en particular acerca de:

  • fomentar la participación a nivel ministerial en las reuniones de la CBI;
  • limitar la utilización de los productos balleneros en el consumo local;
  • elogiar la participación en la reunión de los delegados procedente de Japón;
  • recomendar una serie de medidas que podrían mejorar la funcionalidad de la CIRCB, en particular, de los mecanismos de solución de conflictos y mejoras en el procedimiento de objeción;
  • mejorar la transmisión de los consejos científicos a los responsables políticos, por ejemplo dejando más tiempo entre las reuniones del Comité Científico y las de la CBI;
  • aumentar la transparencia del proceso y basar las decisiones en la mejor información disponible, teniendo en cuenta el enfoque precautorio y las consideraciones socioeconómicas, culturales y éticas;
  • fomentar la utilización no mortal de las ballenas, concediendo más lugar al avistaje de ballenas y definiendo las mejores prácticas pertinentes;
  • reconocer la importancia de los santuarios de ballenas en todo el mundo y pedir urgentemente la instauración del Santuario del Atlántico Sur;
  • pedir urgentemente que cese la caza de ballenas en los mares meridionales, y que se tengan en cuenta las propuestas del GTP sobre la pequeña caza costera de ballenas en Japón;
  • pedir urgentemente a los Gobiernos que prevean la supresión de las subvenciones directas e indirectas para las actividades de caza de ballenas;
  • reforzar de manera sustancial el seguimiento, el control, la vigilancia, la observancia y la aplicación, con la ayuda de herramientas de gestión de la fauna como las pruebas y el monitoreo del ADN controladas a nivel internacional.

La primera lectura del documento en la reunión causó ciertas vacilaciones en ambos lados del debate. La discusión estuvo centrada en un párrafo que contenía textos sobre el cese de la caza de ballenas en los mares meridionales y —al mismo tiempo— sobre considerar la caza costera de ballenas, en pequeña escala, en Japón. Un participante indicó que no podía aprobar un textos que implicara que finalmente podría autorizarse una forma cualquiera de pequeña caza de ballenas de tipo costero. Destacó que el alcance de esta caza sería indeterminada, difícil de controlar, y que se desarrollaría en aguas que ya implican otras amenazas de origen antropogénico para los cetáceos. Otro participante dijo que no acordaría ningún texto sobre el cese de la caza de ballenas en los mares meridionales, Además expresó sus reservas sobre el conjunto del informe, indicando que este informe debilita el informe del GTP en algunos aspectos, volviéndolo al mismo tiempo más explícito en otros, lo que a su entender toma partido en contra de la de ballenas.

Esta reacción reanudó un debate más profundo sobre la manera de proceder y sobre la naturaleza del informe. Un participante sugirió incluir un lenguaje que refleje el hecho de que todas las negociaciones internacionales exitosas exigen un espíritu “de dar y recibir” por parte de todas las partes, y no “de ganar o perder”, y destacaron la importancia de la cooperación. Los participantes discutieron la cuestión de si el documento debería considerarse como el informe de la Comisión Pew sobre las Ballenas, lo que implica un consenso, o como un informe del Presidente, que contendría opiniones diferentes y matices, pero tendría menos sustancia y menos pesos.

Como solución de compromiso, el Presidente Bridgewater declaró que el documento se consideraría por el momento, como un informe del Presidente. Invitó a los participantes a presentar sus observaciones por escrito durante los algunos días que seguían la reunión, sugiriendo que en una fase posterior se sabrá si existe consenso suficiente para considerar al documento como el informe de la Comisión Pew sobre las Ballenas. Un participante lamentó el hecho de que el desacuerdo sobre “puntos menores” bloqueara el consenso en torno a un documento que contenía numerosos puntos sobre los cuales ya se había llegado a un acuerdo.

Para concluir, el Presidente Bridgewater agradeció a los participantes su trabajo, destacando que “consiguieron mantener las buenas relaciones de trabajo” a pesar de firmeza con que cada uno defendió sus posiciones. Dijo, asimismo, que la reunión demostró la importancia de la participación de la sociedad civil, que contribuyó a informar al debate. A las 16.30, dio por finalizada la reunión.

El texto terminado del informe del Presidente estará disponible en línea a: http://www.pewwhales.org/pewwhalescommission

PRÓXIMAS REUNIONES

TALLER DE LA CBI SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO Y LOS CETÁCEOS: Este taller se realizará del 21 al 25 de febrero de 2009, en Siena, Italia. El principal objetivo del taller es identificar el modo en que el cambio climático está afectando, o podría haber ya haber afectado, a los cetáceos, y cuál es la mejor manera de determinar estos efectos. El taller reunirá a expertos en la biología de los cetáceos, la elaboración de modelos, los ecosistemas marinos y el cambio climático. Los participantes también revisarán el actual entendimiento y buscarán mejorar los resultados de la conservación de los cetáceos en el marco de los escenarios de cambio climático descriptos en el Cuarto Informe de Evaluación del PICC. Para más información, contacte a: Secretaría de la CBI; tel: +44-1223-233-971; fax: +44-1223-232-876; correo electrónico: secretariat@iwcoffice.org; Internet: http://www.iwcoffice.org/sci_com/workshops/CLIMATEworkshop.htm

23ª CONFERENCIA ANUAL DE LA SOCIEDAD EUROPEA DE CETÁCEOS: Organizada por la Fundación de Investigación Marina de Turquía, esta reunión se realizará en Estambul, Turquía, del 2 al 4 de marzo de 2009, en el marco del tema “Cambio climático y mamíferos marinos”. Para más información, contacte a: la Fundación de Investigación Marina de Turquía; tel: +90-216-323-9050; fax: +90-216-424-0771; correo electrónico: ecs2009@tudav.org; Internet: http://www.tudav.org/ecs2009/

28ª REUNIÓN DEL COMITÉ DE LA FAO SOBRE PESQUERÍAS: Esta reunión internacional de representantes gubernamentales se realizará del 2 al 6 de marzo de 2009, en Roma, Italia. Para más información, contacte a: Ndiaga Gueye, FIEL, FAO; tel: +39-6-5705-2847; fax: +39-6-5705-6500; correo electrónico: ndiaga.gueye@fao.org; Internet: http://www.fao.org/fishery/nems/38478/en

REUNIÓN ENTRE SESIONES DE LA CBI: La reunión del período entre sesiones de la Comisión sobre el Futuro de la CBI se realizará del 9 al 11 de marzo de 2009, en la sede de la FAO en Roma, Italia. Esta reunión será seguida de una reunión del Grupo de Trabajo Pequeño sobre el Futuro de la CBI, del 12 al 13 de marzo, que se realizará en el mismo lugar. Para más información, contacte a: Secretaría de la CBI; tel: +44-1223-233-971; fax: +44-1223-232-876; correo electrónico: secretariat@iwcoffice.org; Internet: http://www.iwcoffice.org

PRIMERA CONFERENCIA INTERNACIONAL SOBRE ÁREAS MARINAS PROTEGIDAS SOBRE MAMÍFEROS: Esta conferencia se realizará del 29 de marzo al 3 de abril de 2009 en Maui, Hawai, EE.UU. Será organizada de manera conjunta por la Administración Oceánica y Atmosférica Nacional de EE.UU., la Oficina de Asuntos Internacionales del Servicio Nacional de Pesqueras Marinas, y los Santuarios Marinos Nacionales. Para más información, contacte a: Lee-Ann Choy, coordinador de la Conferencia; tel: +1-808-864-9812; fax: +1-866-211-3427; correo electrónico: prc@hawaiibiz.rr.com; Internet: http://www.icmmpa.org/

CFA-24 DE CITES: La 24ª reunión del Comité de Fauna de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies en Peligro de Extinción de la Flora y la Fauna Silvestre (CITES) se realizará del 20 al 24 de abril de 2009, en Ginebra, Suiza. Para más información, contacte a: Secretaría de CITES; tel: +41-22-917-8139/40; fax: +41-22-797-3417; correo electrónico: info@cites.org; Internet: http://www.cites.org

CONFERENCIA MUNDIAL SOBRE OCÉANOS: Esta conferencia se realizará del 11 al 15 de mayo de 2009, en Manado, Indonesia. Dirigirá la atención internacional a cuestiones relacionadas con la gestión integrada de océanos basada en los ecosistemas, en el contexto del cambio climático. El principal resultado esperado es la adopción formal de la Declaración de Manado sobre Océanos, seguida de un Plan de Acción y el establecimiento del Foro Mundial sobre Océanos como organización paraguas para la implementación del Plan de Acción. Para más información, contacte a: Secretaría de la Conferencia Mundial sobre Océanos; tel: +62-431-861-152; fax: +62-431-861-394; correo electrónico: info@woc2009.org; Internet: http://www.woc2009.org/

CONGRESO INTERNACIONAL DE LA CONSERVACIÓN MARINA: Este evento se realizará del 19 al 24 de mayo de 2009 en Washington DC, Estados Unidos. Incluirá el Segundo Congreso Internacional sobre Áreas Marinas Protegidas. Para más información, contacte a: Presidente de la Conferencia, John Cigliano; tel: +1-610-606-4666; fax: 3702; correo electrónico: John.Cigliano@cedarcrest.edu o IMCC2009@conbio.org; Internet: http://www2.cedarcrest.edu/imcc/index.html

CBI-61: La 61ª Reunión Anual de la CBI se realizará del 22 al 26 de junio de 2009 en Madeira, Portugal. La reunión será precedida por reuniones del Comité Científico (31 de mayo al 12 de junio) y otros comités y subcomités. Para más información, contacte a: Secretaría de la CBI; tel: +44-1223-233-971; fax: +44-1223-232-876; correo electrónico: secretariat@iwcoffice.org; Internet: http://www.iwcoffice.org
GLOSARIO
CITES
CBI
CIRCB
ONG
PGR
EGR
PGT

Convención sobre el Comercio Internacional de Especies en Peligro de Extinción de la Flora y la Fauna Silvestre
Comisión Ballenera Internacional
Convención Internacional de Regulación de la Caza de Ballenas
Organizaciones No Gubernamentales
Procedimiento de Gestión Revisada
Esquema de Gestión Revisada
Pequeño Grupo de Trabajo


El Boletín de la Comisión Pew sobre las Ballenas es una publicación del Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible (IIDS) <info@iisd.ca>, editores del Boletín de Negociaciones de la Tierra © <enb@iisd.org>. Esta edición fue escrita y editada por Nienke Beintema y Matthew Sommerville. Editor: Chris Spence <chris@iisd.org>. Traducción al Español: Socorro Estrada. El Director del Servicio Infomativo del IIDS es Langston James “Kimo” Goree VI <kimo@iisd.org>. El financiamiento para la cobertura de esta reunión fue provisto por el Grupo Ambiental Pew, el Fondo Fiduciario Benéfico Pew. Fotografías de Kelly Rigg, Grupo Ambiental Pew. El IIDS puede ser contactado en 161 Portage Avenue East, 6th Floor, Winnipeg, Manitoba R3B 0Y4, Canadá; tel: +1-204-958-7700; fax: +1-204-958-7710. Las opiniones expresadas en el Boletín pertenecen a sus autores y no necesariamente reflejan los puntos de vista del IIDS. Está permitida la publicación de extractos del Boletín en publicaciones no comerciales y con la correspondiente cita académica. Las versiones electrónicas del Boletín son enviadas a las listas de distribución de correo electrónico (en formato HTML y PDF) y pueden ser consultadas en el servidor de Linkages en Internet en <http://www.iisd.ca/>. Para obtener información acerca del Boletín o solicitar su servicio informativo, contacte al Director de los Servicios Informativos del IIDS por correo electrónico <kimo@iisd.org>, teléfono: +1-646-536-7556 o en 300 East 56th St., 11A, Nueva York, Nueva York 10022, Estados Unidos de América.
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